Esto que Mónica me ha puesto a escribir está difícil. La pregunta más o menos es: ¿cómo gozar más la maternidad, sin complicarse, ser agradecido y vivir el momento? ¡Pues, yo qué sé! Se nota que ella no lee mi blog de @entremadres donde mi amiga Mariví Jaén y yo compartimos todos los días lo agotadas que estamos con la maternidad, ja ja ja.  Pero bueno, Mónica me hace esta pregunta porque a pesar de haber vivido situaciones difíciles en mi juventud, todo indica que me he mantenido bien centradita y siempre con una sonrisa. Así que bueno, trataré de compartirles algo de mi “dizque” sabiduría milenaria.

En mi corto paso por esto llamado maternidad, he aprendido que es como la vida. Hay que entender y aceptar desde el principio que es duro y que los tropiezos son parte de la experiencia. No todo te va a salir como quieres y eso está OK. Cuando uno acepta que eso es así y toma la decisión de echar pa´ lante con una sonrisa y la mejor actitud, ya uno ganó en la maternidad (y la vida).

 

En la maternidad hay que ser fiel a sí mismo. Mis decisiones como mamá yo las tomo basada en mis valores. Así me siento tranquila conmigo misma porque lo que pienso y lo que hago concuerda y eso me da paz. Nunca olvido que cada persona encuentra su felicidad de diferentes formas y que cada persona, madre y familia es diferente. No me comparo, solo soy yo, y eso me quita mucho estrés. Lo gozo a mi manera (¡y sabemos que Mónica también!).

 

Lo tercero es hacer todo el esfuerzo para NUNCA perder la perspectiva. No pudiste dar pecho, el niño no come vegetales, el niño tiene problemas de disciplina, muchas cosas… ponlo en perspectiva. Una enfermedad es algo serio, todo lo demás tiene solución. Si lo necesitamos, debemos buscar apoyo, pero no ahogarnos en el problema y menos crear un drama de cosas que realmente no lo ameritan.

 

Otra lección que he aprendido es que hay que poner prioridades sin titubear un segundo. Ponte a pensar ¿en qué estoy usando mi tiempo todos los días? El estrés viene cuando uno se complica y pasa el día o noche haciendo cosas que no quiere y que no suman, algunas veces porque no sabemos decir “no”. Yo lo digo así mismo: no puedo porque quiero estar con mi familia y ellos son mi prioridad.

 

Hay una cosa que se llama en inglés “mindfulness”, o “estar presente” y realmente yo no soy ninguna experta en este tema, pero trato de conscientemente disfrutar momentos (por supuesto no todos, pero bastantes). Los cumpleaños jamás los disfruto –se los dije que yo no sé nada- pero los momentos sencillos los disfruto a consciencia.

 

No me he perdido en la maternidad. Ser madre es mi rol más importante, pero no es el único. Considero que cuando todo gira alrededor de los hijos es cuando empezamos a perder la perspectiva un poco. Tener trabajo, otros intereses o actividades no nos da tiempo para meterle mente a pequeñeces.

 

Por último, y no menos importante, para tomarse la maternidad más despacito, nunca debe faltar una copa de vino o un trago con alcohol de vez en cuando. Si no tomas, pues un bailoteo con Mónica o una versión de I will survive en karoke. Ah, y mucho sentido del humor. Esto es importante porque si no estamos felices, nuestros hijos tampoco lo estarán. Nunca lo olvides.

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