Una historia que intenté contarles hace tiempo… (Sobre la foto los envidiosos dirán que es photoshop jajaja)

Imagínense que cuando el #Mr y yo nos íbamos a casar, nosotros estábamos muy retacados con el tema de confesarnos. O sea, no es que hayamos roto todos los mandamientos repetidamente en exceso, peeeerooooo teníamos nuestro par de ganchitos en la lista y no queríamos elaborar más en el tema. O sea nos aceptábamos tal cual. Amén y ya. Ambos estábamos felices con el pacto que habíamos hecho a modo cara a cara. SI no te acuerdas no pasó, pasado pisado y el que no estaba ahí no tiene derecho a echar el cuento. Y todos esos dichos que uno usa para referirse a acciones de hace rato que son un poco nubladas en tema memoria clara. Etc etc.

O sea que ya con nuestro pacto formalmente establecido llegamos al curso pre matrimonial obligatorio. Y el que dicta el curso abrió de esta manera: HERMANOS todos los pecados que hayan tenido hasta hoy han sido perdonados. El simple hecho de haber venido a la casa del SEÑOR los exonera de todo pecado, AMÉN. NOSOTROS DOS CASI LLORAMOS DE EMOCIÓN. Y respondimos en coro AAAAAAMEEEEEENNNNNN. Y así nos casamos y han pasado años de años. Y claro, que he recopilado pecados, y asumo que él también. Pero como siempre digo son más las acciones buenas que las malas así que así mismito como nos enseñaron en la escuela y el álgebra de Baldor :lo + (positivo) elimina lo – (negativo) (¿o era al revés?) Bueno sí se que queda un residuo ahí pero siento que voy por buen camino. ¿No?

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