Las nanas son un tema delicado.

Siempre en las redes sociales podemos leer algún post: buscando nana, buscando cocinera, buscando lo que sea que ayude.

Cuando yo era soltera y sin hijos, yo siempre leía esos posts y decía: “Ay, que pereza estos posts. No tienen nada más importante que contar en Facebook.” #Nombe

Ahora que soy mamá de dos, que trabajo, que las abuelitas trabajan, y que el #Mr también trabaja, yo siempre necesito ayuda. Y ya entiendo un poco más la desesperación de estas madres cuando escribían semejante post en las redes.

Por suerte mis nanas están conmigo desde hace rato. Sin embargo hace un tiempo tuve que salir de una y fue peor que romper con un novio. O sea, en mis tiempos de novios uffff hace añooooos. Ay #LaVidaDisipada. Mejor enfoquémonos en #MiVidaDomestica.

Cuando se fue la nana, no fue fácil para nadie. O sea, así como cuando uno deja al novio que sabe que no es para uno, pero igual da pereza el drama y la lloradera. Entonces uno se queda con el mismo novio manzanillo por un rato más, solo para evitar el drama y la lloradera. Bueno así.

Primero la tanda de explicaciones que tuve que dar cuando no la veían conmigo. Tuve que mandar memo familiar para que dejaran de preguntar por ella. Y luego la lloradera mía y de la nana. O sea, yo lloro porque me da lástima que no consiga un trabajo con gente buena. Lloro porque agradezco que haya cuidado de mis bebés mientras yo trabajaba. Y lloro porque es una persona que probablemente no vea más nunca. Ella creo que lloraba por las mismas razones que yo. Entonces la escena era dos adultas llorando a media mañana. Pero bueno como le dije, su tiempo en mi casa expiró y era momento de continuar. Imagínense este “rompimiento” era como con los novios. ¡En serio! Estaba #darks. Pero bueno, pasó y listo. Le desee suerte, que descansara, y que cuando estuviera por el área podía regresar a visitar a los niños. Que siempre sería bienvenida.

Entonces no quería sucumbir en los posts de nanas. Así que opté por mandar un chat comunal. Y de una vez conseguí una: La hermana de la que cuida la bebé de mi amiga X. Acababa de llegar de Nicaragua, que no tenía papeles y que nunca había trabajado, pero que quería aprender y que tenía muchas ganas de trabajar.

Me parecieron buenos principios. La emplee de una vez. Nos fuimos de paseo a la playa y me ayudó lo básico. Pero se la llevaban las hormigas y no sabía ni calentar una teti. Un día me la encuentro hinchada de llorar y le pregunto qué le pasó. Me dice que acababa de hablar con sus hijas que había dejado en Nicaragua. Casi me pongo a llorar con ella. Pero bueno le dije que no se preocupara que aquí estaba en una buena casa y que ya éramos familia. Días más tarde me dice que una de sus hijas cumplía años pero que no tenía saldo. Así que fui y le compre dos tarjetas: Una para que me llamara cualquier emergencia, y otra para que llamara a su hija el día de su cumpleaños.

A los dos días me dice que mejor se va a Nicaragua. Que cuando llamó a su casa, su esposo le dijo que las niñas la extrañaban mucho. Y bueno yo le dije: Claro que sí. Le pague sus días trabajados, la abracé, le dije buen viaje. Le recomendé ir a Albrook Mall para que le llevara regalitos a sus niñas y listo. Apenas me contó, de una vez envié chat comunal a mis amigas para decirles que necesitaba nana otra vez.

Lunes temprano en la mañana, me llega chat con un screen shot de Facebook de mi amiga X que le estaba buscando trabajo a la nana Nica. Y les digo, “Ey, si esa es la que se acaba de ir de mi casa y me dijo que era porque se regresaba a su país porque sus hijas la extrañaban.” #jaja ¿Qué tal esa? Yo muy sentimental abrazándola y besándola y la pelaa lo que quería era irse de mi manicomio. Imagínense, yo misma casi le compro regalitos sus hijas. Si no fuera porque yo estaba en urgencias con unos de los monstritos que lo tenía malito, lo hubiese hecho. Encima días mas tarde recibo por Facebook un mensaje privado de otra chica que conozco que la tenía en su casa y que le había dicho que había trabajado conmigo. O sea, ella me dijo mentira y me usa de referencia. ¡IMPRESIONANTE! Además de ese screenshot, conseguí un par de números de teléfonos y comencé la búsqueda. Llamé a una colombiana súper buena gente, conversamos horas, y cuando le pregunto cuantos años tiene me dice 23. Casi muero. Le digo que no me sirve, que está muy joven y que se va a conseguir un novio panameño y se va a poner encinta. Y que ya en mi casa hay suficientes bebés. Y me dice, “Ay no, si ya yo tengo mi novio panameño y es policía. Pero no se preocupe que no nos vemos mucho.” #jaja ¡¡Así mismito!! Éramos casi mejores amigas de colegio. Conversamos un ratito más y le dije que gracias. Otra que llamé me dice que a ella le pagan $500 en su último trabajo. Y le digo: ¿Sí? Ah bueno, debes ser buenísima. O sea, casi secretaria bilingüe. Ya me la quería hasta llevar a Studio 9 de asistente personal. Le pregunto si tiene referencia y me dice: “Y no es que esa gente se mudaba mucho y ya no tengo como contactarlos. ¿Usted sabe?”

Y una última sí me dijo, “Mire yo voy para allá ya. Quiero trabajar para hacerme mi casita.” Y listo #Amen. Aquí estoy escribiendo tranquila en mi lugar secreto y la nana cuidando a los #Monstritos. De este escrito podemos aprender que Dios aprieta pero no ahorca. O sea, en verdad Dios tiene más problemas que atender que mi falta de nana. Pero yo sé que hay un angelito por ahí que trata de que me salgan bien las cosas. ¡¡Gracias angelito!! Y bueno, la tragicomedia de las nanas que no tiene fin. Si queremos trabajar, las necesitamos en casa para que nos ayuden, así que a tener paciencia. Y que viva el Facebook y sus clasificados. #Amen

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