Empacar a la hora de viajar en pareja se convierte en un arte.

Cuando uno viaja ahora que somos adultos que trabajan y tienen un par de responsabilidades extras, TODO el mundo sabe que los días antes de un viaje son estresantes. Porque se debe terminar con el trabajo, si quedan los niños hay que dejarlos organizados, la nevera con comida, los carpool cubiertos, las medicinas compradas, carros con gasolina y panapass al día, además de todos los emails y chats respondidos para cualquier emergencia sepan a quien contactar. Y bueno, además del blower, manicure, ropita pretty planchada, con los accesorios a juego etc etc. A esto agreguemos lo que le vaya hacer falta el #Mr a la hora de empacar, que si el shampoo chiquito con las medias de salir que no estén desteñidas, la camisa de golf que este planchada… etc etc. Entonces es un monton de tareas días antes del despegue de ese avión. Y uno a veces piensa #nombe que cada cual haga su tarea y listo. Pero no es tan sencillo queridas compañeras de vida. Estos pelaos si uno no los ayuda después perdemos tiempo de nuestras preciadas vacaciones. Empacar es un arte. Detallo seguidamente.

Nos vamos de viajecito corto porque no queremos dejar a los bebes solos tanto tiempo. Pues la vacación es de un par de días aquí a ladito, rapidito así como para renovarse y listo. Regresamos con energía para la batalla.

¿Qué empacar en un viaje de carry-on? Pues lo básico: tres trajesitos de día, tres trajesitos de noche, tacones, chancletas y viajo en zapatilla. Listo. Bueno que tal que cuando pasé esa maleta por aduana me quitaron todas mis cremas de cara, el bronceador carísimo que acababa de comprar y la pasta de diente. Me puse histérica, pero bueno el #Mr se volteó y me dijo, “Yo te compro todo eso otra vez, no chequees la maleta que después nos demoramos 1 hora sacándola de aduana allá.” Como íbamos de vacaciones no quería empezar la discordia tan temprano así que yo hice caso y dejé que se llevaran todas mis cremas. Eso sí al pasar aduana, me senté en ese bar del duty-free y me tomé un vinito pues para relajar la presión y la histeria.

Así viajé con la cara dura de resequedad, cepillándome los dientes con la mini pastita que te da el hotel y a punta de aceite de bebe tamaño pequeño humectándome todo el cuerpo y usándolo de bronceador. Me sentí bien SURVIVOR. Pero resolví y la verdad  que estábamos #relax. Regresamos renovados. Y claramente el #Mr no me compro ninguna crema de las que me había prometido.

Entonces, me dice mi amiga fashion: ¡¡QUE!! ¡¿VIAJAR SOLO CON CARRY-ON?! ¡Jamas! Yo necesito todos mis trapos, 3 cambios diarios, accesorios, sombrero, chancletas que combinan y mi ritual de belleza completo. Cuando uno viaja, que deja de tomar tanta agua, el cuerpo lo reciente. Así que ella viaja con su maletón así sea a la esquina, y el esposo viaja con su carry-on y ambos esperan 1 hora en aduana para recoger la maletota de la Señora. Y así vacacionan ellos, bien fashion pero demoraditos. Ella parece toda una princesa y él con el mismo short todo el paseo. Igual la pasan bien y las fotos quedan divinas.

Por otro lado tengo a mi otra amiga que siempre le empaca a su #Mr. Pero esta vez pues no le dio el tiempo, con esto de que ella trabaja, tiene 3 hijos, y cuida a su mamá. ¿Que tal que no le dio el tiempito de revisar el carry-on de su acompañante? Y así se fueron de viaje. Y cuando llegan  al destino, que este si era lejitos, planeado con meses de anticipación y con reservas de hotel, restaurantes, teatro, y opera, ella  saca sus mejores galas, para mañana que les tocaba la cena en no se donde importante. Y él al sacar su pantalón y camisa se da cuenta que no trajo zapatos de salir. ¡AYALA VIDA! Tuvieron que salir a comprar zapatos en media vacación, y como en Panamá el shopping es bueno, claro que allá todo les parecía carísimo y de mala calidad. Pero ni modo tenían que comprar zapatos; porque sino no los dejaban entrara al restaurante al día siguiente. Así que en verdad decidieron hacer de esto un experiencia. Se fueron lejos en taxi al mall, entraron a una tienda, y compraron unos zapatos de $120 que en Panamá costarían $60. Pero bueno, ya no iban a darle mas vuelta al asunto. Compraron los zapatos, “overpriced” y medio feitos, pero necesarios. Así que para aliviar la histeria se sentaron en un restaurantito que vieron y saz se tomaron un vinito. Que se convirtió en algunas botellas. Y luego caminando a buscar el taxi se encontraron con que la calle estaba buena y entraron a un barcito que la gente estaba bailoteando de lo mas alegre. La noche se acabó y ellos aún estaban de rumba. Llegaron al hotel de madrugada con miles de cuentos, extenuados, pero con muchas fotos. La pasaron bombas! Pero adivinen…los zapatos se les quedaron en algún lugar de los que visitaron en la noche así que hoy otra vez tenían que regresar al mall lejisisisísimo a comprar nuevamente zapatos de $120 para poder ir a cenar. Si sumamos las dos compras, más los taxis, más el arranque, el no haber revisado la maleta no solo les costó tiempo, sino que les costó platita de las vacaciones que habían preparado con tanto tiempo de anticipación.

Entonces mis queridas compañeras, a lo que voy es que empacar cuando se viaja en pareja es una dinámica diferente para cada hogar. No dejen que el estrés del viaje les cambie su actitud. Revísenle la maletita al pelao antes de subir al avión, lleven con ustedes prendas básicas en sus carteras y olvídense de las cremas y líquidos. Porque viajando con carry-on y con maletón, las aduanas y aeropuertos siempre son una parte estresante de la vacación. Cualquier cosita tómense su vinito y SALUD.

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