En mi hogar todo el mundo trabaja. Los padres trabajamos más de 8 horas diarias en nuestros diferentes oficinas, las nanas trabajan casi 16 horas con los bebes y la casa, los bebes trabajan 24 horas terremoteando incesantemente. ¡CLARO! Vivimos extenuados. Así es que apenas viene la oportunidad de unos días libres, de una vez salto de la felicidad. Y yo accedo sea cual sea el destino. Pero que tenga cama rica, comida rica, techo y espacio con aire libre para los bebes (en caso que nos acompañen). O sea pido lo básico en comodidades. No me vayan a llevar a acampar porque digo ya suficiente acampando en el piso del cuarto de los bebes cuando se enferman, y comiendo comida fría a diario, debido a que forman su pataleta justo cuando me toca sentarme alimentarme. O sea que, ofréceme lo básico para que me saques de mi “cómodo” hogar. Y empaco de una vez.

Debo confesar que viajar con el Mr. es otra cosa. O sea al estilo LOMOTIL, TAFIL y demás drogas de esas que en el anuncio dicen: “Y si sientes que se te va el aire y te ahogas, que te quieres suicidar, que no te puedes quedar en casa solo con un balcón porque quieres saltar, si te da diarrea, insomnio, ojos llorosos, tembladera entonces consulta a tu médico y suspende la droga” o sea ese tipo de droga la debo tener a mano cuando viajo con el Mr. Y no porque le de miedo los aviones. ¡NO! El necesita este tipo de alucinógenos porque el día que viajamos él cambia de ánimo cada 5 minutos.

Por ejemplo: el de la idea de viajar fue de él, yo accedo ¡FELIZ! Y comienza la producción. Compra todos los tiquetes, hace reservaciones para cenar, alquila carro, navega en el website del hotel, se obsesiona por meses antes y se asegura que tengamos tickets de shows, tours etc. O sea la obsesión o más bien el mono tema es tal, que cuando me estoy durmiendo, él está en el IPAD listo para enseñarme el tour virtual del museo no sé qué, el menú del restaurante tal o los reviews de tripadvisor del carro que va a alquilar. Luego, cuando viene la parte de empacar e irnos de la casa viene retacado porque no quiere dejar a los bebes. Después de despedirnos y prometerles traerles mucho regalos, dejarlos instalados con los abuelitos, el carácter va mejorando. Llegamos al avión y de una vez se pone sus audífonos sound control y pide su cervecita para relajar. Él va feliz con su música a todo volumen y se pone a cantar y a hablar alto cual pub herrerano. Encima, cuando aterriza el avión y la gente aplaude, se vira con bastante energía, con su cara de asombro y comentando al estilo gritos (aun con los audífonos prendidos) “¿Qué le pasa a esta gente, por qué aplauden? Y asegura, que es lo mismo como si le aplaudieran a él cuando entra a su oficina todas las mañanas. Este comentario dicho alto, con las manos arriba y moviendo la cabeza en un NO. Acto seguido, se voltea, mira hacia adelante y prosigue con su música. Haciendo alusión a dj cual si fuera el mismito House Swedish Mafia en Tomorrowland. Al llegar al destino, en este caso Aruba, mira la foto de los reyes, y me dice “Ajo mira Monica haz la venia y hazte cuenta que viajaste a Europa porque esto es parte de la Comunidad Europea.” ¿Se imaginan la ocurrencia del Mr. diciéndome que Aruba es Europa? Yo sé me mi geografía, y no es lo mismo. Se pone ocurrente y hasta tira chistecitos cuando le ponchan ese pasaporte, te digo. En verdad casi, casi me hace hacerle la venia a Máxima y el Rey en media inmigración de la isla. Para la bajada, una vez que llegamos al hotel y él ve el restaurante, la TV y las comodidades, todo cambia y seguimos con los mejores humores hasta el final del paseo.

Cuando lo veo con la depre le repito, que siempre es necesario extrañar para apreciar. Y por eso cada vez que se pueda, estaré dispuesta a viajar con el pelao angustia, feliz, bravo, todos los sentimientos a la vez. Porque es justo y necesario. Y porque ya me conozco esa montaña rusa emocional de memoria. Próxima parada Europa. #jaja Creo que los monstritos van a tener que vandalizar algo para que él me quiera llevar a Europa por voluntad propia. Ya veremos. Un paseo a la vez. Por ahora quiero añadir qué feliz la terminamos de pasar y regresamos recargados.

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