Vivimos en el mundo al revés. Cuando podemos dormir todo el día peleamos con el sueño y cuando tenemos que trabajar, producir, y estar al 100%, tenemos perecita y ganas de dormir siempre. Los bebes y los adultos. Somos así.

No logro entender porque los bebes pelean tanto con el sueño, si sus sabanas son una delicia, su cuarto huele delicioso, tiene temperatura perfecta y la verdad les hace bien. Entonces ¡¡NO ENTIENDO CUAL ES EL DRAMA DIARIO!!!

El ritual al salir del cuarto de un bebe es complicado. Cuando un bebe se duerme y uno tiene que salir del cuarto uno agradece haber tomado una que otra clase de Pilates, Acrobacia, Yoga o de Circo. O sea las maniobras que uno hace, para salir en puntillas de ese cuarto y que no se caiga nada, ni te tropieces con nada son dignas de una coreografía medalla de Platino. Es así de simple. Las criaturitas son unos angelitos cuando están dormidos, y puedo asegurarles que es uno de los momentos favoritos de todo padre. Pero llegar a ese punto: dormidos, en su cuna, con el pamper limpio, y bien alimentados, es muy difícil. Lo peor es cuando ya tienes horas dentro del cuarto, afuera no oyes a nadie, y el celular se te quedo en el baño. Así que estas meciendo, dando de palmaditas, moviendo la cuna, cantando y sonando cual regadera. Shh shh shh sin saber exactamente cuánto tiempo llevas en esto. Y cuando finalmente logras dormirlo y ya estas llegando a la puerta del cuarto, la puerta hace un squack y levanta la cabeza el bebé, pega tres gritos y te tienes que devolver.

#NOMBE eso no tiene nombre. Uno va dando los pasos y mirando para arriba para que Dios se apiade, y te ayude a salir de ahí sin que él bebe se despierte. A veces yo simplemente me reservo la oración porque la verdad Dios tiene demasiado problemas para estarse preocupando si mi bebe se despertó o no. O sea de seguro esta la cena servida y ya metieron el plato servido en el microondas para cuando yo logre salir de ese cuarto. Así de sencillo, a comer recalentado y de ultima, pero menos estar ocupando a Dios en mis trivialidades. Es una experiencia que Dios te da para poner aprueba el amor de madre, para medir tu flexibilidad, medir tú la paciencia, y la habilidad de aguantar las ganas de ir al baño o de comer. O sea es casi como cuando te da la primera goma de esas fuerte que no paras de vomitar y duermes tirado en el piso del baño abrazado al inodoro. ¿Te acuerdas? Que rezas para que por favor se te quite eso, y que si no vuelves a vomitar prometes dejar de parrandear. Bueno, ¡así! Solo que con un bebe que es producto de tu cuerpo, y del amor.

Mi consejo: descansa cuando el bebe este dormido, para que recargues energía para la siguiente batalla. O aprende a dormir sentada o parada DENTRO DEL CUARTO DEL BEBÉ.

#MadresGuerrerras # SleepyTime #Team6NoshacelosMandaos #SoydeHule #elAmorYsusDemonios

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